De ejecutiva frustrada a emprendedora en potencia
- 20 mar 2017
- 3 Min. de lectura

Llegar espléndidamente a la mitad de la vida es quizá algo que a me costó lograr, apreciar y sostener en el tiempo.
Después de que nació mi hija Valentina, había decidido que estar en casa full time era la situación ideal. Pero las desmesuradas ganas de hacer algo más me atrapaban los pensamientos y me movían a buscar nuevos rumbos.
Mis necesidad de volver al mundo laboral, tener mi propio ingreso y aportar con la economía doméstica eran grandes incentivos aunque me detenía el hecho volver al mismo mundo de la publicidad pues ya no me resultaba algo apasionante.
Con cochecito en mano, me sentía muy feliz de ser madre y a la vez estancada y sin motivaciones externas. Miraba al infinito y buscaba a ese alguien que me dijera qué hacer con mi carrera de comunicóloga independiente.
Auto conocimiento un Camino al Liderazgo Personal
Mucho tiempo paso hasta que de alguna manera las cosas se fueron desarmando para armarse de otro modo más coherente con mi vida familiar. Así es que apareció el Coaching en mi haber. Escuché las primeras premisas y eso de ser “Líder de tu propia vida”, me cayó como anillo al dedo. Si. Yo quería ser mi protagonista, quería salir del estado de queja permanente y del “no sé hacer nada más que depender de un jefe”.
Más que una forma de pasar el tiempo, el Coaching se convirtió en mi forma de vida profesional, en mi perfecta creencia de que tengo una misión y que poseo las habilidades y competencias necesarias para comprometerme conmigo misma para gestionar mi destino.
Paralelamente se me presentaron otros proyectos profesionales los cuales me atravesaron emocionalmente, a parte de la formación como Coach. Lo que más me “tocó” fue que tuve la oportunidad de realizar talleres de liderazgo para pequeños y medianos emprendedores en situación de desempleo, en las cuales se les brindaron los principales medios o formas para que ellos mismos generaran sus medios de trabajo.
Esta actividad marcó entonces sí, un antes y un después en mi vida laboral como la personal y fue en ese momento que me decidí a desarrollar y transmitir herramientas para que las personas encuentren sus propias habilidades, capacidades ocultas (o no) para salir de las situación pasiva esperando que las cosas sucedan a protagonista de su vida.
Y así, un día puede escuchar mi voz interior y puse manos a la obra para convertirme diseñadora de nuevos destinos.
Me dedico brindar a las personas de manera individual o en grupo, diversas formas y métodos para que descubran dentro de sí mismas sus potenciales y logren un bienestar y desarrollo personal y laboral.
El día de hoy, la idea de encarar este proyecto de vida me cae como los años que acabo de cumplir: como un balde de agua. Pero agua tibia con bálsamos de entusiasmo y mucha pasión por lo que hago.
No niego que me he dado tumbos, caídas y hasta choques de cabeza contra la pared porque a veces no soy capaz de ver para crecer.
Aprendiendo a aprender: Un desafío de cada día.
El Coaching no es psicología positiva. Tampoco resuelve problemas del pasado y de alguna forma se cree que es preparación para ser un CEO internacional pues sus beneficios apuntan a que se desarrollen habilidades directivas.
A niveles bien cotidianos el Coaching ayuda a que quien lo aplica a su vida encuentre y desarrolle una voz propia que le ayude a vivir con mayor conciencia en lo que hace y para qué lo hace para convertirse en el líder de su destino.
Dicho de otra forma: Cada vez que pensamos en lo que es nuestra vida en el momento actual, experimentamos de manera consciente o inconsciente una combinación de curiosidad y hasta cierta incomodidad que nos hace salir de nuestra "zona de confort" y el aprendizaje que obtenemos en este proceso es una forma de incrementar nuestras competencias y de generar de una visión mucho más amplia de nuestra situación actual en vías de conseguir una mejora a futuro.
Por medio de encuentros y espacios para el desarrollo del Liderazgo Personal, brindo las herramientas necesarias para que las personas se predispongan al cambio y desarrollen habilidades que mejoran la calidad de vida en aspectos tales como:
Auto-motivación para encontrar oportunidades de mejora y crecimiento profesional y personal.
Desarrollo de habilidades para mejorar las relaciones interpersonales y situaciones de conflicto
Estoy convencida que tomar conciencia sobre el impacto que tienen nuestros paradigmas culturales al momento de relacionarnos es la única forma de conseguir mejores resultados en cualquier aspecto de nuestra vida.

























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